Los códigos modelo del Instituto Iberoamericano de Derecho Procesal como insumos relevantes para mejorar los sistemas de justicia.
Santiago Pereira Campos y Giovanni Priori Posada
Al hombre sediento de justicia hay que darle una respuesta
. Con esta frase, Eduardo Couture concluía su segunda clase del curso "Trayectoria y destino del derecho procesal hispanoamericano", dictado durante la primavera de 1939, en la Universidad de Córdoba. Couture estructuró dicho curso en tres conferencias relativas al pasado, presente y futuro del derecho procesal hispanoamericano.
Al concluir su tercera conferencia, Couture sentenciaba: El derecho procesal de la democracia debe eliminar las bases del individualismo y formular todo un sistema que sea la expresión misma de este régimen, que es el de la defensa de nuestra propia condición humana
. Solo de ese modo el derecho procesal podría enfrentarse a las desigualdades de las que adolecen las sociedades latinoamericanas.
El futuro del derecho procesal de nuestra región era imaginado por Eduardo Couture como un tiempo en el que pudieran combinarse tres claves: democracia, proceso y defensa de la condición humana. Luego de 85 años de proferida dicha frase, bien podríamos decir que el derecho procesal de nuestro tiempo sigue teniendo el mismo desafío.
Eduardo Couture nos enseñó a pensar el derecho procesal en íntima conexión con los valores políticos y sociales de nuestra realidad, invitándonos a estudiarlo desde una perspectiva iberoamericana. En varios de sus trabajos describió los rasgos característicos del derecho procesal en Iberoamérica, distinguiéndolo de los otros "sistemas procesales contemporáneos". Estudió su origen y rasgos comunes, así como sus falencias y desafíos. Haciéndolo, inspiró un estudio del derecho procesal que trascienda las fronteras de cada uno de nuestros países y promovió el estudio de principios e instituciones procesales comunes.
La academia procesal iberoamericana recibió el legado de Couture. En 1957, conmemorando el primer año de su prematura muerte, los procesalistas de la región se reunieron en Montevideo en la I Jornada Latinoamericana de Derecho Procesal. En dicha ocasión se fundó el Instituto Iberoamericano de Derecho Procesal (IIDP). La creación del Instituto permitió construir el escenario en el que los procesalistas de la región pudieran discutir sobre los desafíos del proceso en Iberoamérica, identificando falencias comunes y planteando, desde la academia, propuestas para mejorar los sistemas de justicia.
Código Procesal Civil Modelo para Iberoamérica y Código Procesal Penal Modelo para Iberoamérica
El Instituto Iberoamericano de Derecho Procesal ha desarrollado, desde la década del sesenta del siglo pasado, una proficua labor para apoyar a los países en la elaboración de instrumentos procesales modernos y adecuados, adelantándose a los procesos de integración regional.
Es con ese espíritu que, en las IV Jornadas Iberoamericanas de Derecho Procesal realizadas en Venezuela en 1967, el entonces presidente del Instituto, Niceto Alcalá Zamora y Castillo, propuso emprender la tarea de establecer códigos modelos para la reforma de los procesos civiles y penales de América Latina
. Se designó para ello dos comisiones: una para el proceso penal (Alfredo Vélez Mariconde y Jorge Clariá Olmedo) y otra para el proceso civil (Adolfo Gelsi Bidart y Enrique Vescovi).
El trabajo se emprendió con una conciencia unificadora, reconociendo antecedentes históricos comunes y defectos compartidos en el proceso civil, buscando configurar un proceso moderno adecuado a las necesidades de la sociedad iberoamericana. Lo mismo puede decirse respecto del trabajo sobre el proceso penal.
En las V Jornadas (Colombia, 1970) se aprobaron las primeras bases. Tras años de debates y revisiones en diversas jornadas (Venezuela, Guatemala, Ecuador), finalmente se aprobaron los textos definitivos: el Código Procesal Civil Modelo para Iberoamérica en 1988 (Río de Janeiro) y el Código Procesal Penal Modelo para Iberoamérica en 1990 (Málaga).
Estos códigos tuvieron una influencia notable en las reformas procesales de la región, coincidiendo con el regreso a la democracia en muchos países. Desde los años 80 y 90, la mayoría de los países latinoamericanos adecuaron sus sistemas penales a los tratados de derechos humanos, estableciendo procesos orales, públicos y adversariales. Actualmente, tras las reformas penales, se vive el tiempo de la justicia civil.
La influencia del Código Procesal Civil Modelo en las reformas
Las reformas al proceso civil latinoamericano tienen como antecedente destacado el Código Modelo del IIDP. Los objetivos principales que los países buscan lograr con su implementación son:
- Revertir la ineficiencia por la demora en la resolución de conflictos.
- Simplificar estructuras procesales, reduciendo el proceso de conocimiento a tres formas: ordinaria, extraordinaria (o sumaria) y monitoria.
- Lograr el contacto directo (inmediación) del juez o jueza con las partes y las pruebas.
- Convertir a quien juzga en director del proceso, fomentando la buena fe y lealtad procesal.
- Priorizar lo sustancial sobre lo formal y la autocomposición (conciliación) del litigio.
- Asegurar el acceso a un proceso de duración razonable.
Código Modelo de Procesos Colectivos para Iberoamérica
Propuesto inicialmente por el profesor Antonio Gidi en 2002, este código fue aprobado en las XIX Jornadas realizadas en Caracas en 2004. En 2024, al conmemorarse 20 años de su aprobación, se celebró el "I Congreso Iberoamericano de Tutela Colectiva" en Brasil, donde se suscribió la Carta de Vitória. Esta carta reafirma la importancia del código y plantea la necesidad de actualizarlo frente a los desafíos contemporáneos, además de proponer un Anteproyecto de Código Modelo de Procesos Estructurales.
Otros Instrumentos del IIDP
- Código Modelo de Cooperación Interjurisdiccional (2008): Aprobado en Lima, fruto del trabajo de comisiones integradas por Ada Pellegrini, Enrique Vescovi y otros destacados juristas.
- Código Modelo de Procesos Administrativos (2012): Aprobado en Buenos Aires.
- Ley Modelo de Arbitraje Comercial (2023): Aprobada en Porto Alegre tras un extenso proceso de redacción y revisión técnica.
Los desafíos que debemos asumir
Los códigos modelo son instrumentos de soft law de referencia que permiten diseñar reformas sobre bases técnicas sólidas. No obstante, se requiere innovar y adaptar permanentemente la legislación para evitar la "brutal obsolescencia" frente a las nuevas realidades sociales y tecnológicas.
El análisis comparado y la "circulación de modelos" (como señala Taruffo) son esenciales para fortalecer el estado de derecho. La globalización y el incremento de controversias internacionales exigen una mayor retroalimentación entre los sistemas jurídicos. Actualmente, el Instituto trabaja en la actualización de sus códigos y en nuevas iniciativas, como un Código Procesal Modelo de Familia para Iberoamérica.
El compromiso final es mejorar los sistemas de justicia para que millones de personas no se sientan solas frente a "operadores insensibles". No hay estado de derecho sin una justicia independiente, accesible y centrada en las personas, especialmente las más vulnerables.
Montevideo y Lima, 6 de abril de 2025